viernes, octubre 28, 2005

El AsCenSOr MenGuAnTe



Llamé al ascensor, llegó y entré.

Estaba sola, no había nadie más que yo.

No sé cómo ni por qué las paredes empezaron a encogerse, excepto el techo que seguía en su sitio.

Llego un momento en el que ya no podían acercarse más a mí.

Las sentía pegadas a mi cuerpo y mi respiración empañaba la superficie metálica de la pared.

No me oprimían pero tampoco me permitían moverme.

Quise pulsar el botón de alarma pero el panel de mandos había desaparecido.

El ascensor no hacía más que subir y subir pisos ¡pero si la biblio sólo tiene tres! ¿o no? Igual ahora ya no estaba en la biblio, no lo sé.

Tampoco sabía lo que estaba pasando pero parecía darme igual.

Estaba completamente convencida de que llamarían al ascensor y en cualquier momento se abrirían las puertas.

Pero ese momento no llegaba...

Empecé a preocuparme por la posible falta de oxigeno.

El único espacio libre allí dentro era el que estaba entre mi cuerpo y las paredes.

No sabía cuánto tiempo podría continuar así.

Taquicardia.

Más taquicardia.

Ahora si que estaba asustada.

Permanecía inmóvil sin gritar ni llorar.

Un movimiento seco y el ascensor se detuvo y recobró su forma original.

Se abrieron las puertas y comenzó a entrar gente.

Cuando estuvo lleno se puso en marcha.

Yo continuaba en silencio y no dije nada, nada de lo que había sucedido antes.

Todo el mundo hablaba en voz alta y nadie, nadie parecía darse cuenta de que las paredes empezaban a encoger...

Desperté y me pregunté ¿cómo no dije nada? ¿cómo fui tan estúpida de continuar en el ascensor?

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Es un sueño-pesadilla chulo.
Qué suerte, yo no sueño ná!!

sáb. nov. 05, 12:32:00 a. m.  

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